Dos poemas de invierno

ELLA

 

Tú y yo y aquel otro
y los que ya perdieron,
con ella hemos jugado
al gato y al ratón.
Apostamos la vida
hasta que la perdemos.
También nosotros, tú
y yo y aquél, perdemos,
hay una última mano

y después …

Qué ironía que a ti,
que a mí y que aquel otro
nos espere el olvido.

 

VAGABUNDEAR

 

Un día te das cuenta,
ya queda poco tiempo
para el cambio, el retiro.
Vas a ser jubilado.

Y recuerdas a tantos
afortunados, tantos
que marchitó la tele
o disolvió el alcohol.
Y piensas, de mayor
qué es lo que quiero ser.
Pero rápido, rápido,
que es en un año y medio.

Y dudas, te preguntas
cómo quieres que sea,
aceptando los límites
que marcan los achaques
o, como de costumbre,
peleando contra un muro.

Quieres tumbar el muro
Sí, luchar contra
la adolescencia anciana
que desde siempre muestras,
suspendido en los veinte,
negando tus demonios.

Ahora quieres luchar
con ellos, que sus golpes
despierten a ese yo
que creíste ser un día
y cumpla la promesa
que se hizo al leer
la palabra en un libro.
La leyó tantas veces,
la leíste tantas veces
que al final la hiciste tuya.
Era vagabundear
Sí, va-ga-bun-de-ar
por el Mundo y tus
alrededores, leer
las nubes por las tardes
y, un rato, en la noche
buscar a Orión o a Scorpio.

Saber que no eres nada
y que esa es la razón
de tu vagabundeo.

 

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2 comentarios en “Dos poemas de invierno

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